Rincones de España que son un auténtico decorado de cine

La particularidad de este país, con su diversidad de paisajes, climas y entornos, lo convierte en un reclamo difícil de rechazar para productoras y directores de cine. Castillos medievales, bosques profundos, playas de ensueño, pueblos sacados de un cuento, desiertos recónditos… Prácticamente cualquier escenario natural que no requiera de tecnología ni realidad virtual se puede encontrar en España. Por eso, Grupo RV EDIPRESS, agencia especializada en comunicación turística, identifica escenarios de película que no pasarán inadvertidos.

Formentera: la magia del Mediterráneo bajo el faro. La menor de las Pitiusas no solo cautiva por sus aguas turquesas, sus sabinas y sus luminosos paisajes, sino por haber sido el escenario icónico de producciones cinematográficas internacionales y nacionales. Rincones como el mítico Faro de Cap de Barbaria o la playa de Ses Illetes han acogido rodajes inolvidables como Lucía y el sexo (Julio Medem, 2001) o Me llamo Gennet (Miguel Ángel Olivares, 2018), convirtiendo a la isla en un enclave cinematográfico por excelencia.

Menorca: el encanto natural de una isla de historia y luz. Catalogada como Reserva de la Biosfera, la belleza intacta de Menorca y sus calas vírgenes han enamorado a directores españoles y extranjeros. Desde producciones clásicas de los años 70 como Spanish Fly (Bob Kellett, 1975) hasta comedias románticas como Isla bonita (Fernando Colomo, 2015) o la superproducción Torrente 5: Misión Eurovegas (Santiago Segura, 2014), la isla balear demuestra ser un plató natural atemporal capaz de transformarse según las exigencias del guion.

Huelva: la magia marciana del Riotinto y la belleza de Doñana. La provincia onubense ofrece una variedad cromática y paisajística casi irrepetible. Sus minas a cielo abierto en Minas de Riotinto, con sus tonos rojizos y cobrizos, sirvieron para simular el planeta rojo en la superproducción española El corazón de la tierra (Antonio Cuadri, 2007). Asimismo, la majestuosidad subterránea de la Gruta de las Maravillas en Aracena albergó el rodaje del clásico Viaje al centro de la Tierra (Henry Levin, 1959), y las arenas de Doñana y Alájar fueron testigo del filme indio de Bollywood Zindagi Na Milegi Dobara (Solo se vive una vez, 2011).

Alcalá de Henares: el peso de la historia en las calles de la ciudad complutense. Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, sus patios renacentistas, soportales históricos y su imponente Universidad han servido de lienzo para decenas de producciones dramáticas y de época. Entre los títulos más icónicos rodados entre sus calles destacan Lope (Andrucha Waddington, 2010), Los fantasmas de Goya (Miloš Forman, 2006) o Abre los ojos (Alejandro Amenábar, 1997), reafirmando su carácter de decorado histórico insustituible.

Liébana: la postal alpina del norte de España. A los pies de los Picos de Europa, la comarca cántabra de Liébana ofrece valles frondosos, cumbres escarpadas y aldeas tradicionales con un encanto arquitectónico único. Enclaves como Mogrovejo y Pendes se transformaron en los Alpes suizos para albergar el rodaje internacional de la adaptación en imagen real de Heidi (Heidi, reina de las montañas, 2016). Un paraje verde donde la naturaleza pura y la tradición montañesa parecen sacadas de un libro de cuentos.

Rioja Alavesa: un mar de viñedos para historias llenas de pasión y misterio. A la sombra de la Sierra de Toloño, los paisajes ondulados cubiertos de cepas y salpicados de villas medievales hacen de Rioja Alavesa un escenario natural imponente. Localizaciones emblemáticas como Laguardia y Elciego, con su mezcla de arquitectura histórica y espectaculares bodegas de vanguardia, han cautivado a la industria audiovisual para acoger producciones de cine y televisión. En sus parajes y calados se han rodado títulos cinematográficos como la comedia Rey Gitano (Juanma Bajo Ulloa, 2015), el drama romántico El secreto del orfebre (Olga Osorio, rodada entre sus viñedos) o la aclamada serie de ficción Gran Reserva, convirtiendo este rincón alavés en un plató donde la cultura del vino forma el telón de fondo perfecto.