Lugares en los que el otoño se vive diferente

Temperaturas más suaves, una luz que al caer la tarde regala postales increíbles, y la sensación de menos aglomeraciones en los destinos. El otoño se ha convertido en una época que cada vez cuenta con más adeptos. Cuando el furor veraniego deja paso a la calma otoñal, varios rincones del país brillan de manera especial. RV EDIPRESS, agencia especializada en comunicación turística, conoce esos rincones que cambian la percepción del viajero y les invita a descubrirlos uno tras otro.

Rioja Alavesa. Durante esta estación, los infinitos mares de viñedos que envuelven villas medievales como Laguardia transforman su verdor estival en un mosaico vibrante de rojizos, dorados y ocres. Es el momento cumbre del año gracias a la vendimia, cuando las bodegas bullen de actividad y el aroma a uva recién prensada impregna el aire. Recorrer sus paisajes entre la Sierra de Toloño y el río Ebro ofrece una experiencia de enoturismo tranquila, complementada por recorridos entre calados subterráneos tradicionales y arquitectura de vanguardia.

Alcalá de Henares

La cuna de Cervantes viste sus piedras milenarias con una atmósfera serena e íntima. Al atardecer, la luz otoñal resalta la monumentalidad del Colegio Mayor de San Ildefonso, la Calle Mayor soportada y el ambiente de sus plazas. El otoño complutense trae consigo un dinamismo cultural muy particular con citas tan arraigadas como las representaciones de Don Juan en Alcalá durante la Noche de Todos los Santos, invitando a pasear sin prisas por su casco histórico y saborear la gastronomía tradicional de la ciudad. Su Semana Cervantina, Fiesta de Interés turístico Nacional, culminada con su Mercado Cervantino, es uno de los hitos que nadie debe perderse año tras año.

Comarca de Liébana

Cobijada por el imponente abrazo de los Picos de Europa, esta comarca cántabra experimenta un estallido de color inigualable. Sus densos bosques de robles, hayas y castaños tiñen las laderas del valle. Potes, su capital, sirve de campamento base para adentrarse en rutas de senderismo envueltas por la bruma matinal y paisajes dorados. La temporada invita a degustar platos contundentes de cuchara como el cocido lebaniego y disfrutar del sosiego de sus pueblos de piedra.

Coria

En el corazón del valle del Alagón, la ciudad milenaria cacereña invita a descubrir su patrimonio bajo el agradable clima de la estación. Las temperaturas otoñales son idóneas para recorrer sin agobios el trazado de sus murallas romanas, admirar la Catedral de Santa María de la Asunción, donde se exhibe el Sagrado Mantel de la Última Cena o cruzar su histórico puente de piedra sobre el cauce seco del río. La vegetación que flanquea el paseo fluvial suma matices cálidos a la silueta del Castillo de los Duques de Alba.

El Espinar

Ubicado a los pies de la Sierra de Guadarrama, este enclave segoviano es un auténtico paraíso natural en los meses de otoño. Sus extensos pinares y el emblemático entorno de la sierra se convierten en un reducto ideal para los amantes de la micología y el senderismo. La llegada de las lluvias otoñales favorece la recolección de setas y el paseo entre arroyos, cobijados por un bosque maduro que regala un espectáculo de tranquilidad y aire puro a escasa distancia de la gran ciudad.

Baena

El otoño marca el inicio del hito agrícola y cultural más importante de esta localidad cordobesa: el comienzo de la campaña de recogida de la aceituna. El paisaje de colinas suaves cubierta de un mar de olivos centenarios recobra un protagonismo especial bajo la luz suave de la estación. Es el momento perfecto para vivir el oleoturismo en primera persona, visitando almazaras en pleno funcionamiento para presenciar la extracción del célebre Aceite de Oliva Virgen Extra con Denominación de Origen Baena.

Tomelloso

En el epicentro de la llanura manchega, el otoño se vive al ritmo de la elaboración del vino tras la vendimia. El entorno rural de Tomelloso destaca por la arquitectura de sus icónicos bombos —construcciones tradicionales de piedra en seco situadas entre las viñas— y por la singularidad de su subsuelo. Visitar sus históricas cuevas-bodega, con sus majestuosas tinajas de barro, permite entender la tradición vitivinícola de la zona en una época repleta de aromas e historia.