Creadores y expertos convierten su conocimiento en productos formativos online para generar ingresos

Durante años, las marcas, los patrocinios y las colaboraciones comerciales han sido una de las principales vías de ingresos para los creadores de contenido. Pero tener una gran audiencia no significa necesariamente tener un negocio propio. Un creador puede acumular cientos de miles de seguidores y seguir dependiendo de plataformas, algoritmos y acuerdos con terceros para monetizar su atención.

De hecho, el tamaño de una audiencia no determina por sí solo el valor de un negocio. Un creador con un millón de seguidores puede depender principalmente de marcas y plataformas, mientras que otro con 50.000 seguidores, pero una comunidad muy cualificada y una oferta propia, puede construir un negocio más rentable.

De tener conocimiento a crear un producto propio

Un infoproducto o producto formativo consiste, en esencia, en convertir el conocimiento y la experiencia de una persona en un producto que otras personas puedan comprar para aprender, mejorar o conseguir un determinado resultado. Puede tomar la forma de un curso, un programa, una academia, un ebook, un workshop o una formación especializada.

La diferencia es importante: en lugar de limitarse a monetizar la atención de su audiencia mediante campañas, recomendaciones de productos de terceros o servicios 1-1, el creador puede utilizar esa confianza para desarrollar una nuevalínea de negocio basada en la venta de sus propios productos de información online.

Entre las razones está que los productos formativos permiten llegar a más personas sin que el creador tenga que dedicarles más tiempo, son escalables, fáciles de entregar, pueden dejar buenos márgenes y se desarrollan en un mercado en auge.

Por eso, cada vez más expertos, profesionales y creadores de contenido están convirtiendo su conocimiento en productos propios. Médicos, abogados, nutricionistas, psicólogos, entrenadores, especialistas en marketing o finanzas y expertos de todo tipo pueden transformar su experiencia en programas dirigidos a personas que buscan aprender, resolver un problema concreto o conseguir un determinado resultado. Y no se limita a las profesiones tradicionales: también existen oportunidades en nichos tan específicos como la creación de pan, la historia de España, las manualidades o el cuidado de animales específicos como los loros.

Del creador de contenido al empresario

El cambio supone dejar de pensar como un creador de contenido para pensar y comportarse como un empresario. Eso implica, por ejemplo, llevar a la audiencia a canales propios como el email o WhatsApp, diversificar las fuentes de ingresos con otras vías como la venta de productos formativos y apoyarse en socios que se encarguen de buena parte del trabajo.

En este contexto surge Proyectos con Propósito, una empresa especializada en crear nuevas líneas de negocio para creadores y profesionales basadas en la venta de sus propios cursos, programas, ebooks, workshops y otros productos formativos.

Su modelo parte de una premisa sencilla: el experto aporta su conocimiento, autoridad e imagen; el equipo de Proyectos con Propósito aporta estrategia, inversión, equipo, marketing, ventas, tecnología, sistemas y ejecución para convertir ese conocimiento en un negocio formativo.

Actualmente, la compañía trabaja con decenas de creadores y profesionales de sectores como salud, estética, emprendimiento y educación, algunos de ellos con audiencias acumuladas de más de 10 millones de seguidores. Además, cuenta con una red de empresas colaboradoras y profesionales especializados para desarrollar estas nuevas líneas de negocio.

El objetivo es que el creador pueda desarrollar una nueva fuente de ingresos sin tener que construir desde cero un equipo propio para hacerlo. De esta forma, puede mantener el foco en aquello que mejor sabe hacer: crear contenido, aportar conocimiento y seguir desarrollando su marca personal.

Una oportunidad para construir un negocio propio

Los creadores ya han aprendido a generar algo extremadamente valioso: atención y confianza. Ahora tienen la oportunidad de convertirlas en productos y negocios propios.

Para muchos de ellos, la formación online puede ser una vía para diversificar sus ingresos, reducir su dependencia de las plataformas y construir un activo empresarial alrededor de aquello que ya dominan.

Y no tienen por qué hacerlo solos: pueden apoyarse en equipos especializados que aporten la experiencia, los recursos y la ejecución necesarios.